DEL BENJAMÍN AL MELQUISEDEC: LOS NOMBRES DE LAS BOTELLAS DE VINO
En el mundo del vino, el tamaño de una botella no solo habla de capacidad. También habla de historia, conservación, celebración y puesta en escena. Hay formatos pensados para el consumo cotidiano y otros que, por su volumen y presencia, parecen concebidos para acompañar momentos realmente especiales.
La botella estándar de 75 cl es la referencia universal. A partir de ahí, comienza una escala fascinante. El Benjamín o Piccolo, de 18,7 cl, equivale aproximadamente a una copa. La media botella, de 37,5 cl, representa la mitad del formato estándar. La Magnum, de 1,5 litros, contiene dos botellas y es uno de los formatos más apreciados para la guarda, porque el vino evoluciona de forma más lenta y equilibrada.
Después llegan los grandes formatos. La Doble Magnum o Jeroboam, de 3 litros, equivale a cuatro botellas estándar. La Rehoboam, de 4,5 litros, equivale a seis botellas. La Mathusalem, de 6 litros, equivale a ocho botellas, casi como llevar una caja completa de vino en una sola botella.
A partir de ahí, la escala se vuelve monumental: la Salmanazar, de 9 litros, equivale a 12 botellas; la Balthazar, de 12 litros, a 16 botellas; y la Nabucodonosor, de 15 litros, a 20 botellas estándar. Son botellas poco habituales, casi ceremoniales, asociadas a grandes celebraciones y a aperturas que difícilmente se olvidan. Todavía existen formatos mayores, casi de colección.
Precisamente estos días, en FERRATUS hemos embotellado nuestros formatos de 1,5 o Magnum, 3 Doble Magnum o Jeroboam, 5 y 12 litros o Balthazar. Cuatro formatos que multiplican la presencia del vino y refuerzan su vocación de guarda, celebración y disfrute compartido.
Botellas pensadas no solo para conservar mejor el vino, sino para convertir cada apertura en un momento especial.
PORQUE HAY VINOS QUE SE SIRVEN… Y OTROS QUE ENTRAN EN ESCENA.

